20 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (25/365): "Me'n vaig a peu" (Joan Manel Serrat)

La canción

Hoy en #MiListaDeLosSesenta toca caminar en catalán, en memoria y en montaña. "Me'n vaig a peu" es una de esas canciones que no necesitan ser un gran éxito para ser parte del paisaje: sencilla, clara, cercana, como un camino que se ha hecho toda la vida. Una canción que acompaña, que no empuja, que respira al ritmo de quien la escucha.

Vídeo / Incruste

La letra

No la puedo poner entera, pero sí algunos versos que son el corazón de la canción:

“Però no vull que els teus ulls plorin:
Digue'm adéu
El camí fa pujada
I me'n vaig a peu”
“Cal dir adéu a la porta que es tanca
I no hem volgut tancar”
“Me'n vaig a peu, el camí fa pujada
I a les vores hi ha flors”

Tres imágenes, tres maneras de decir adiós, tres formas de caminar. Serrat convierte un gesto tan simple como anar a peu en una pequeña declaración de libertad cotidiana.

La melodía

La melodía acompaña sin empujar: guitarra tranquila, voz que mira el paisaje mientras avanza. Es una canción que no se escucha corriendo; se escucha al ritmo de los pasos, dejando que cada verso se mezcle con el camino.

Cantar

Esta sí que se canta. Y se canta bien. No hace falta tener voz, sólo hace falta tener camino. Es de esas canciones que salen solas, que forman parte del repertorio natural de cualquiera que haya tenido a Serrat cerca en su vida.

La subida de este año

La subida de este sábado es la clásica de cada año: andar a Montserrat. Hace años era desde casa, o desde Brafa, como si no costara. Ahora nos hemos hecho mayores y el punto de partida suele ser Les Fonts o Terrassa, que también tienen su dignidad y su buena subida.

Es un camino que ya forma parte del calendario personal: repetir la ruta, medir las fuerzas, comprobar que las piernas siguen respondiendo y que la cabeza sigue disfrutando de la montaña. “El camí fa pujada / i a les vores hi ha flors” encaja perfectamente con esa mezcla de esfuerzo, paisaje y costumbre.

La ubicación

Esta vez, la canción viaja conmigo en la subida anual a Montserrat. Es fácil imaginarla sonando mientras el camino se empina, mientras se deja atrás la ciudad y se gana altura. “Me'n vaig a peu” es casi un lema para ese día: no hace falta nada más que tiempo, piernas, resistencia, y ganas de seguir haciendo este ritual aunque el punto de salida ya no sea Brafa.

Cameos

El cameo principal aquí es la lengua: el catalán de Serrat, íntimo y cercano, que convierte la subida en algo todavía más propio. Y, de fondo, esa identidad de “Perico Teleco Futbolero de LH (El orden de los factores no altera el producto)” que sigue apareciendo en la cabecera del blog y recuerda desde dónde se mira el mundo.

Updates

De momento, ninguna más: sólo seguir subiendo cada año, aunque el punto de partida cambie, y dejar que Serrat acompañe el camino mientras el calendario y las piernas se ponen de acuerdo.

19 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (24/365): "Libre" (Nino Bravo)

La historia

Hoy es viernes 19 de junio y termina el colegio de los niños. Y aunque ahora lo vemos desde el otro lado, sigue teniendo algo especial. Ese día en el que sabías que a partir de la semana que viene no verás un libro hasta septiembre. Y te lo creías hasta que tu madre aparecía con el Cuaderno de Vacaciones.  Ese día que mezcla felicidad, vértigo, rutina y libertad. Y por eso la canción de hoy solo podía ser “Libre”, de Nino Bravo.

Para mí, “Libre” es infancia pura. No de campamentos ni de veranos de masía —que también— sino de un poco antes. De esas cintas de cassette que sonaban en el R12, cuando no sabías qué significaba la mitad de lo que cantabas, pero lo cantabas igual. No había YouTube, no había CDs, no había nada más que una cinta que alguien había grabado y que sonaba con ese ruido de fondo que ahora hasta echo de menos.

Y sí, no esperéis que pillara la letra reivindicativa. Ni las flores carmesí. Ni la historia detrás. Yo solo sabía que cuando Nino decía “Libreeeee”, algo dentro se abría y se abre para continuar con el sol cuando amanece. 

La letra

De la letra me quedo con estas estrofas que, escuchadas hoy, tienen un peso distinto. Entonces eran solo melodía; ahora son casi un espejo:

“Tiene casi veinte años y ya está
Cansado de soñar”

Y esa búsqueda que todos hemos hecho alguna vez, incluso sin saberlo:

“Camino sin cesar
Detrás de la verdad
Y sabré lo que es al fin, la libertad”

Y, cómo no, el estribillo que sale solo, sin pedir permiso, sin calentar la voz, sin pensar:

“Libre
Como el Sol cuando amanece
Yo soy libre como el mar”

Es imposible no cantarlo. Es imposible no sentirlo.

La melodía

La melodía de “Libre” es de esas que te agarran desde el primer segundo. Una mezcla de épica, nostalgia y luz. Nino Bravo tenía esa VOZ que no necesitaba adornos: subía, se abría, te envolvía. Y aunque la canción tiene una historia dura detrás, para mí siempre será una canción luminosa. Una canción que huele a verano, a carretera, a ventanas bajadas como aire acondicionado, y a un mundo que parecía más grande de lo que era.

Cantar

Esta canción no se canta: se suelta. Se grita un poco. Se desafina sin culpa. Es de esas que te pillan fregando, conduciendo o preparando la mochila de los niños y te hacen soltar un “Libreeeee” que sale de un sitio que no sabías que seguía ahí. Imposible recordar un lugar concreto. Hay tantos...

La ubicación

Hoy, la ubicación es doble: el último día de cole de los niños, con esa mezcla de alegría y vértigo que no cambia con los años; y aquel R12 de mi infancia, con una cinta sonando y un niño que no entendía la letra, pero entendía perfectamente la sensación.

Cameos

  • Nino Bravo, con esa voz que sigue siendo patrimonio emocional de este país.
  • El R12, que debería tener su propio museo de recuerdos.
  • Las cintas de cassette, con su ruido de fondo y su magia irrepetible.
  • Los veranos de masía y los campamentos, que eran siempre iguales pero siempre distintos.
  • Y los niños de hoy, que también sienten ese “soy libre” aunque no lo digan igual.

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Updates

Cuando vuelva a sonar —porque volverá a sonar— añadiré aquí dónde me pilla y qué me remueve.

18 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (23/365): "Bolero" (Fancy)

La historia

Jueves por la noche. Salgo de Brafa o del bar correspondiente, carretera adelante, y de pronto suena ese sintetizador inconfundible: suena “Bolero”. Y ya está. Subo el volumen un punto más de lo habitual —porque esta canción lo exige— y dejo que el Italo Disco haga su magia. Hay canciones que son puro neón ochentero, pero pocas tienen ese poder inmediato de levantarte el ánimo como esta.

“Bolero” es de esas piezas que no se escuchan: se activan. Y si encima has tenido la suerte de cantarla con su autor, como me pasó en Madrid en el espectáculo Discoteca de los 80, entonces ya estamos hablando de palabras mayores. Fancy en directo, con ese look imposible y esa voz que sigue sonando igual de kitsch que en 1985. Fue un momentazo.

La letra

La letra es puro romanticismo electrónico, mezcla de pasión, misterio y ese toque melodramático que solo el Italo Disco sabía hacer sin caer en la parodia. Me quedo con estos fragmentos, que resumen perfectamente el espíritu:

“Hold me in your arms again. Strangers down a lonely lane
We can still survive, driftwood on the stream of life”

Y luego, claro, el estribillo que todos hemos cantado alguna vez, incluso sin saber muy bien qué decía Fancy:

“Hold me in your arms again
Let me touch your velvet skin
No more lonely nights on the way of no return
Play me the bolero”

Y cómo no, ese guiño maravilloso:

“Come to the twilight zone”

Referencia directa a la “Dimensió Desconeguda” que igual algún día volvemos a ver. O a vivir.

La melodía

La melodía es un viaje directo al Italo Disco más brillante: sintetizadores afilados, ritmo firme, un bajo electrónico que te empuja hacia adelante y ese “Play me the Bolero” que funciona como un hechizo. Fancy grabó el tema en Alemania, no en Italia, pero suena más italiano que una Vespa aparcada en Rimini.

El Bolero Mix, además, convirtió ese “Play me the Bolero” en un mantra generacional. Y sí, aún hay quien lo canta en modo Orellana, como si fuera un conjuro, ya no para abrir la pista de baile, pero suena a canto de arenga y, nunca se sabe si va a aperecer en alguna otra ocasión comunicativa. 

Cantar

Esta es de las que cantas sin pensar. De las que te pillan conduciendo, cocinando o caminando por la calle y te hacen soltar un “Play me the bolero” con más entusiasmo que afinación. Y da igual. Porque esta canción no se canta: se disfruta. Y no me quedo en esa frase, suelo acompañarla con más de una estrofa. 

La ubicación

Hoy, la ubicación es esa carretera de vuelta de Brafa, con la luz cayendo, el día ya hecho, y el Italo Disco recordándote que los jueves también pueden ser viernes si uno quiere. Y sí, más de una vez la he rebobinado —o como se diga ahora— para volverla a poner. Porque hay canciones que no se escuchan una sola vez.

Cameos

  • Fancy, icono absoluto del Italo Disco.
  • El concierto Discoteca de los 80 en Madrid, donde pude cantarla con él.
  • El “Play me the Bolero” del Bolero Mix, convertido en mantra generacional.
  • La “Twilight Zone”, esa Dimensió Desconeguda que siempre vuelve.
  • Y yo mismo, en la carretera, subiendo el volumen un punto más de lo razonable.

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Versión original:

Bolero Mix:

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Cuando vuelva a sonar —porque volverá a sonar— añadiré aquí dónde me pilla y qué me remueve.

17 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (22/365): "Lili Marlén" (Olé Olé)

La historia

Había canciones raras versionadas en los 80… y luego estaba “Lili Marlén”. Una pieza tecno‑dramática que parecía salida de una película de ciencia ficción barata, pero un clásico al fin y al cabo. De esas que escuchabas por primera vez y pensabas: “¿Qué demonios es esto?”. Y acto seguido, ya la estaba cantando.

Yo la descubrí buscando en emisoras la nueva de Olé Olé, etapa Marta Sánchez, cuando el grupo decidió que podía sonar a tecno europeo, a distopía suave, a romanticismo futurista en una melodía clásica.

Uno es más de Vicky que de Marta, sí. Pero esta de Marta de las ha apañado para aparecer en #MiListaDeLosSesenta

La letra

La letra es un collage de imágenes potentes, casi cinematográficas. Gustavo Montesano estaba en modo distopía poética, y se nota. No es una historia lineal: son flashes, sensaciones, frases que se te quedan grabadas. Ignoro si muy cercanas a la versión original. 

“Esa luna en ruinas sabe qué pasó”

¿Qué significa? Da igual. Funciona.

“Nunca me dijeron qué es lo que hay que hacer.   Sálvese quien pueda, locos al poder”

Y ésto y Marta, con 20 años, era dinamita pura.

“Lili está mal, Lili está bien”

Y ahí estabas tú, en modo soldado, intentando descifrar si Lili era una persona, un símbolo o un estado mental.

La melodía

El sonido es puro tecno‑pop español de mediados de los 80, con influencias clarísimas de Propaganda, Alphaville y Visage. Sintetizadores fríos, cajas de ritmo marcadas, un bajo electrónico que avanza como una sombra, y la voz de Marta en modo dramático, más potente de lo que recordabas.

El videoclip era un festival de humo, luces frías y estética post‑nuclear. Muy de la época. Muy de “no tenemos presupuesto, pero tenemos actitud”.

Cantar

Esta es de las que cantabas sin entender del todo lo que decías. Pero daba igual. Porque la melodía te arrastraba, la letra te sugería mundos raros, y tú estabas en esa edad en la que cualquier frase misteriosa parecía profunda.

La ubicación

Hoy, la ubicación es ese recuerdo casero, de estar frente a la radio o viendo Tocata, cambiando el dial o la cadena. Y de pronto escucharles. 

Cameos

  • Ese yo adolescente que intentaba descifrar frases que hoy quizá no significan lo mismo… pero que entonces eran todo un universo.

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Cuando vuelva a sonar —porque volverá a sonar— añadiré aquí dónde me pilla y qué me remueve. O cuando vea por casa el LP o CD que la lleva.

16 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (21/365): "Doot Doot" (Freur)

La historia

La canción de hoy no empieza: te envuelve. “Doot Doot” es de esas piezas que no entran por la puerta, sino por las paredes. Un sintetizador líquido, casi acuático, que te rodea antes de que puedas ponerle nombre. Y de pronto estás dentro: en un túnel techno ochentero que huele a Kraftwerk, a OMD, a Jarre… y a algo más que no sabes identificar pero que te hace sonreír. Una sensación que llevas 40 años tarareando sin saber por qué.

Freur es uno de esos grupos que casi nadie recuerda, pero que todos hemos escuchado alguna vez sin saberlo. Y esta canción, con su título friki y su atmósfera envolvente, pertenece a esa categoría mágica de temas que desaparecen durante décadas y un día, sin avisar, vuelven a sonar en tu cabeza como si nunca se hubieran ido.

La letra

La letra de “Doot Doot” no es letra: es niebla. Es textura. Es un mantra suave que flota por encima de los sintetizadores sin querer significar demasiado. Y ahí está su encanto. No te cuenta nada, pero te coloca en un estado mental muy concreto. Como si la canción te dijera: “no pienses, solo déjate llevar”.

Es de esas letras que no se entienden… pero se sienten. Y eso, en los 80, era casi un género propio.

La letra envuelve

Here in the dark
Watchin' the screen
Look at them fall
The final scene


Y el estribillo lo cantas hasta la muerte. 

And we go doot
Doot-doot

y tras ello, la melodía de ese instrumento raro, que casi es una letra. 

La melodía

La melodía es puro ambiente. Un sintetizador que parece derretirse, un ritmo que avanza sin prisa pero sin pausa, y una producción que —según cuentan— nació de sintetizadores que fallaban constantemente en el estudio. De ahí ese sonido líquido, irregular, casi orgánico.

Y sí, hay un momento en el que parece que se oyen mexicanos por el fondo. No sé si son voces, ecos, o simplemente tu cerebro buscando patrones donde no los hay. Pero ahí están. Y cada vez que lo escucho, me hace gracia. Es parte del buen rollo inexplicable de esta canción.

Cantar

Esta no se canta: se tararea. Se murmura. Se deja caer. Es de esas que te pillan cocinando, conduciendo o mirando por la ventana, y de pronto estás haciendo “doot doot… doot doot…” sin darte cuenta. Y cuando te das cuenta, sonríes.

La ubicación

Hoy, la ubicación es un recuerdo difuso. Una mezcla de radios nocturnas, cintas grabadas, y ese tipo de canciones que no sabes de dónde salieron pero que se quedaron contigo para siempre. Una cápsula de los 80 que sigue funcionando cuatro décadas después.

Y un bar de esos de los 80-90, por la Diagonal, que se llamaba el Final, y que era todo un mensaje para bajar hacia casa cuando lo cerraban o cuando mis compis futboleros de la Uni cerraban filas.

Cameos

  • Freur, el grupo con un nombre impronunciable antes de llamarse Freur.
  • Los sintetizadores rebeldes del estudio, responsables del sonido líquido.
  • Kraftwerk, OMD y Jarre, flotando como referencias inevitables.
  • Y el cameo histórico: dos miembros de Freur acabarían fundando Underworld, los de “Born Slippy”, los de Trainspotting, los que redefinieron la electrónica de los 90. Todo empezó aquí.

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Cuando vuelva a sonar —porque volverá a sonar— añadiré aquí dónde me pilla y qué me remueve.

15 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (20/365): "Baby I Don't Care" (Transvision Vamp)

La historia

Lo de hoy no empieza suave. No empieza con nostalgia. No empieza con una radio de fondo. Empieza con un ¡PAM! en toda la cara. Porque así entró Wendy James en nuestras vidas: sin avisar, sin pedir permiso y sin darnos tiempo a asimilar nada. No habías terminado de escuchar el primer rasgueo guitarrero cuando ya te había soltado un grito que te abría los ojos y los tímpanos. Era un impacto doble: visual y sonoro. La rubia mona pero gamberra que aparecía en pantalla como si viniera a recordarte que el pop también podía morder.

El productor del grupo lo explicó mejor que nadie: “Wendy no cantaba: atacaba.” Y así se sentía. Un ataque frontal, eléctrico, divertido, descarado. De esos que te dejaban con la boca abierta y la cabeza moviéndose sola.

La canción, como todas las de los 80, nos llegó por dos vías: la radio que quemaba éxitos sin descanso, y la televisión que repetía el vídeo en A Tope y Rockopop hasta que lo tenías grabado en la retina. Y claro, cuando aparecía Wendy, con esa mezcla de punk-pop, actitud y sonrisa peligrosa, era imposible no quedarse mirando.

La letra

No puedo ponerla entera, pero sí puedo rescatar un par de líneas que siempre me han hecho gracia por cómo las escupía Wendy, como si fueran pequeñas bofetadas pop:

No you don't have to say you love me
Baby it's alright
Cos honey I don't care
Oh baby I don't care
En su voz no sonaba a indiferencia. Sonaba a declaración de guerra.
Well you can give me all your love
And anything else you got too
Y ella contestando con un gesto que decía: “pues muy bien, chico, pero yo voy a lo mío”. Y ese final de estribillo con más contenido: 
Oh when I tell you baby
I don't care
Oh baby please believe me
I don't care

La melodía

Ese riff inicial es una maravilla: contundente, afilado, con un puntito funky que venía de la influencia de INXS (lo confesó el propio Nick Christian Sayer, guitarrista del grupo). Es un sonido que te engancha desde el primer segundo y que prepara el terreno para la entrada explosiva de Wendy.

La canción avanza como un coche sin frenos bajando por una carretera ochentera: ritmo firme, guitarras que muerden y una voz que no pide permiso para nada.

Cantar

Esta es de las que canto sin pensar. De las que te pillan en el coche, en la ducha o en la cocina y te hacen soltar el grito inicial al mismo tiempo que Wendy, como siempre, con más actitud que afinación. Y da igual. Porque esta canción no se canta: se suelta, o se berrea. 

La ubicación

Hoy, la ubicación es un recuerdo de impacto, de una excursión con los amigos de LH y con una TV poniendo el vídeo una y otra vez. Qué grande Youtube para no tener que rebobinar cintas VHS!

Cameos

  • Wendy James, la rubia mona pero gamberra que atacaba las canciones.
  • Y mi amigo Dani, que un día decidió que esta canción sería la banda sonora de una excursión a Núria. Subimos andando, como valientes. La bajada, con lluvia, barro y resbalones, fue una aventura épica. Y allí estaba Wendy, gritando en nuestros auriculares como si nos empujara cuesta abajo.

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Cuando vuelva

14 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (19/365): "19 días y 500 noches" (versión Travis Birds)

La historia

 Llevamos 19 días emitiendo #MiListaDeLosSesenta. La número 19 tenía que empezar por 19. No había escapatoria posible. Pero en esta serie me he dado permiso para algo que me divierte mucho: las repeticiones permitidas. Es decir, una misma canción puede aparecer varias veces, siempre que venga con otro enfoque, otra voz o, como en este caso, otra mirada que la convierte en algo distinto.

Y aquí entra Travis Birds y Benjamín Prado, que un día decidieron coger la canción de Sabina, darle la vuelta como un calcetín y cantarla (Travis) desde el punto de vista de la mujer que despecha al protagonista. Y claro, me hizo muchísima gracia. Porque no solo funciona: es que parece que la canción llevaba años pidiendo exactamente esto.

De repente, la historia ya no es la del pobre tipo derrotado que se lamenta por los rincones, sino la de una mujer que tiene muy claro que no está para aguantar según qué dramas. Y lo canta con una mezcla de ironía, firmeza y ternura que convierte la canción en otra cosa. La misma, pero distinta. Perfecta para esta serie.

La letra

Aquí es donde más se nota el giro. Porque hay versos que, en boca de ella, se convierten directamente en guiños humorísticos. De esos que te hacen levantar la ceja y pensar: “pues sí, tenía razón”. Yo recuerdo especialmente estos:

“Y la misma canción, al cambiar de persona
no dice lo de siempre cuando dice lo mismo.”

Esto es casi una declaración de intenciones. La versión entera cabe aquí.

“Dijo que era su media naranja y se puso a exprimir.”

Sabina en modo cítrico. Y Travis Birds, en modo “pues mira, no”.

“Le quité la llave, el abono transporte… por decirlo suave, le di pasaporte.”

Una de las mejores expulsiones de la historia de la música. Roja directa.

“Colega, tú has perdido el norte.”

En su voz suena aún más contundente. Y más divertida.

Y luego está la referencia futbolera y política del nuevo ligue, que en su versión queda como un remate perfecto: un “mira, chico, que yo ya estoy en otra liga”: del PP, juega al pádel, al golf, hace el pino...

La melodía

La versión de Travis Birds es más íntima, más contenida, más de habitación pequeña que de bar lleno. Tiene ese punto de reinterpretación respetuosa pero con personalidad, como si la canción hubiera pasado por un filtro de luz cálida y mirada femenina. Y de la voz ni hablamos.

Cantar

No es de las que canto. Es de las que escucho sonriendo. Porque ya conocía la original de memoria, pero esta me pilló por sorpresa. Y me encanta cuando una canción conocida te obliga a escucharla como si fuera nueva.

La ubicación

Hoy, la ubicación es un descubrimiento casual. De esos que te aparecen en una playlist, te hacen levantar la ceja y te obligan a volver a escuchar la original para comparar. Y ahí está la gracia: no gana una ni la otra. Conviven.

Pero ubicamos un lugar: el Michael Collins, donde intentaba explicar el día de Nochebuena a unos amigos la grandeza de esa canción. No era las horas ni el lugar para que entendieran que un día esa canción que había descubierto hacía poco, iba a ser la 19 de #MiListaDeLosSesenta. 

Cameos

  • Sabina, con su universo de noches largas y derrotas hermosas.
  • Travis Birds, dándole la vuelta al guion sin despeinarse.
  • La idea de que una canción puede tener más de una vida.
  • Ese yo que disfruta cuando una versión reescribe la historia.
  • Esos amigos, que no sabían de qué les hablaba. 

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Updates

Esta no será la última vez que aparezca esta canción en la lista. Volverá. Con otro enfoque, otra voz o quizá con la original. Pero volverá.

13 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (18/365): "Rockin' in the Free World" (Neil Young)

La historia

La canción de hoy me lleva directo a mis clases de inglés en el British Institute. A un aula, a una mesa, y sobre todo a un profesor concreto: Colin. Un crack absoluto. Tenía ese sentido del humor británico, seco, quirúrgico, que te soltaba un comentario y tardabas tres segundos en darte cuenta de que era un chiste. Y además era muy fan de Neil Young. Mucho. Tanto que hubo una temporada en la que nos machacó un poco con esta canción. Pero de la mejor manera posible.

Entre listenings, explicaciones y ejercicios, acabamos conociendo cada inflexión de la voz rota de Young casi mejor que los phrasal verbs. Y Colin, que era de los que enseñaban más mundo que gramática, nos explicaba los versos como si fueran pequeñas ventanas a la realidad de la época. Y funcionaba.

Y luego está el otro recuerdo: un festival misterioso. Un macrofestival al aire libre, de esos que la tele emitía sin demasiadas explicaciones, y que yo grabé en VHS sin saber muy bien qué estaba viendo. Solo recuerdo a Neil Young en formato más acústico, enorme, con esa mezcla de calma y electricidad contenida que solo él sabía manejar. Durante años, en casa, aquello fue simplemente “ese concierto de Neil Young”. Nunca supe qué festival era, y quizá por eso me gusta más: porque pertenece a ese territorio de recuerdos que no necesitan nombre para seguir vivos.

La letra

Colin nos enseñó que esta canción no era solo un himno, sino una radiografía social. Y algunos versos se me quedaron grabados porque él los explicaba con una claridad que aún hoy recuerdo:

“There's colors on the street, red, white and blue…”

Decía que era una forma perfecta de empezar una crítica sin levantar la voz.

“People sleeping in their shoes…”

Esta la repetía mucho. “Mirad lo que hace aquí”, decía. “Una frase sencilla, pero devastadora”. Y tenía razón.

“We got a thousand points of light for the homeless man…”

Y, por supuesto, el estribillo: 

“Keep on rocking on the free world”

Y aquí nos explicaba cómo el inglés puede sonar optimista mientras te clava un dardo, con una referencia a cierto presidente de los EEUU que ahora no recuerdo. Ironía fina. Muy Colin.

La melodía

Guitarra cruda, ritmo firme, y esa sensación de que la canción avanza como una locomotora que no piensa frenar. Es rock del bueno, del que no pide permiso. Una mezcla de rabia, libertad y lucidez que solo Young sabía equilibrar.

Cantar

No es de las que canto afinando. Es de las que canto con actitud. De esas que te hacen mover la cabeza aunque estés sentado. Y sí, alguna vez la he cantado como si estuviera en clase otra vez, esperando que Colin soltara algún comentario irónico entre verso y verso.

La ubicación

Hoy, la ubicación es un recuerdo académico-musical. Un aula del British Institute, un profesor inolvidable, y una canción que entró en mi vida por insistencia pedagógica y se quedó por mérito propio.

Cameos

  • Neil Young, en modo himno eterno.
  • Colin, el profe que convertía listening en conciertos.
  • El British Institute, con su mezcla de ejercicios, libros y, de vez en cuando, un poco de rock.
  • El festival misterioso grabado en VHS.
  • Ese yo que aprendía inglés a base de guitarrazos mezclados con letras que aprendíamos e incluso llegábamos a entender. 

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Cuando vuelva a sonar —porque volverá a sonar— añadiré aquí dónde me pilla y qué me remueve.

12 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (17/365): “Kiss of no return” (Trevor Herion)

#NoPreguntes, pero me metí en Facebook al principio del día de hoy y me aparece un comentario sobre esta canción en la cuenta Jukebox

La historia

La canción de hoy es una de esas misteriosas. De las que aparecían en la radio en los 80, te atrapaban un instante y luego desaparecían sin dejar rastro. En aquellos tiempos la radio era la primera referencia, casi la única. No era tan fácil recordar ni saber el título de todo lo que sonaba, y eso de buscar en internet ya era cosa de otro siglo. Si no pillabas el nombre al vuelo, se perdía. Y esta se perdió. O eso creía.

Un día, si la memoria no me falla, juraría que la escuché viendo una película. O al menos eso me pareció. Diría que era la versión cinematográfica de Fever Pitch, una de mis películas de referencia por la temática futbolera y por ese profesor hincha del Arsenal que vive entre la pasión futbolera y el rol académico de nueve a cinco. Busqué la banda sonora —sí, incluso en aquel enlace perdido de Amazon que aún sigue por ahí— y allí no estaba. Tal vez fue en otra película inglesa, pero no la recuerdo. Y quizá por eso esta canción tiene ese aire de misterio: aparece donde quiere, cuando quiere, y nunca estás del todo seguro de si la escuchaste o la soñaste.

Y entonces llegó el giro definitivo. Escuchando el programa de Cocodril Club de Albert Malla, apareció una versión instrumental, casi celta, con un toque acordeonesco que no recordaba para nada. Le pregunté por Facebook y me respondió por la radio. Y ahí estaba: la misma melodía, disfrazada, pero inconfundible. Ya la tenía.

La letra

No es una letra muy conocida, y ni la recuerdo ni la he visto por ahí. Invito la pongais en comentarios.  Eso sí, tiene ese tono entre romántico y fatalista tan propio de algunos artistas británicos de los 80. No soy capaz de destriparla. 

La melodía

Melancolía elegante. De esa que no empuja, sino que acompaña. Sintetizadores suaves, una voz que parece venir desde un pasillo largo y vacío, y un ritmo contenido que no necesita más para quedarse. Es pop electrónico de primera hornada, con ese aire cinematográfico que tenían algunos artistas que pasaron demasiado rápido.

Cantar

No la canto a pleno pulmón. La tarareo sin darme cuenta. Como si la melodía se hubiera quedado en algún rincón de la memoria y volviera cuando quiere, sin pedir permiso. La letra no la busqueis. 

La ubicación

Hoy, la ubicación es una madrugada de Facebook. De esas en que abres la aplicación sin intención y acabas en un viaje musical inesperado. Una especie de “beso de no retorno” digital que te devuelve a un lugar que no sabías que seguía ahí.

Cameos

  • Trevor Herion, en modo joya oculta de los 80.
  • Jukebox, con sus revivals que aparecen cuando menos te lo esperas.
  • Cocodril Club y Albert Malla, devolviendo la canción en versión celta.
  • Las películas inglesas que quizá sí, quizá no, pero siempre están ahí.
  • Ese yo que abre Facebook sin intención y acaba con una canción para todo el día.

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Cuando vuelva a sonar —porque volverá a sonar— añadiré aquí dónde me pilla y qué me remueve.

11 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (16/365): “Keep on loving you” (Reo Speedwagon)

La historia

La canción de hoy es de jueves. De esos jueves de noche volviendo a L’Hospitalet desde Brafa, con la sensación de que el día ya había dado todo lo que tenía que dar, pero aún quedaba ese último tramo de carretera para volver a casa. Sonaba en la Radio 80 Serie Oro de turno, o en algún CD que llevaba meses en la guantera. Siempre aparecía en el momento justo, como si supiera que la Ronda de Dalt tenía banda sonora propia.

Bajando por la Ronda, ya podías ver casa. El campo del Hospi, a veces todavía con las luces encendidas. La Residencia. La salida del Hipercor. Y ese pensamiento rápido, casi automático: “A ver si hoy no hay control…”. Y otra historia eran los NHH del Tijuana. Era otro tiempo, otra manera de volver, otra manera de vivir la noche: deporte y diversión. 

Y ahí entraba esta canción. Una balada que parecía escrita para esos kilómetros finales, para ese cansancio dulce de jueves, para esa mezcla de rutina y libertad que solo se siente cuando vuelves a LH después de un día largo en Barcelona.

La letra

Mis líneas favoritas, esas que siempre me han acompañado:

"You should have seen by the look in my eyes, baby
There was something missin'"

"You should have known by the tone of my voice maybe
But you didn't listen."

Y más adelante, ese golpe emocional que siempre llega:

"And I meant every word I said
When I said that I love you
I meant that I love you forever"

Y el remate perfecto para un jueves noche:

"I don't wanna sleep
I just wanna keep on lovin' you"

La melodía

Balada ochentera en estado puro. Piano, guitarras limpias, voz rota en el punto justo. Una canción que empieza suave, casi tímida, y acaba explotando en un estribillo que te levanta incluso cuando llevas todo el día arrastrándote. Es de esas que no pasan de moda porque nunca pertenecieron a una sola época.

Cantar

La cantaba en el coche, volviendo. Y en aquellos jueves, a veces la cantaba bajito y a veces a todo pulmón, con la carretera delante y la ciudad a cada lado. Era imposible no hacerlo.

La ubicación

La Ronda de Dalt, de noche.
La bajada hacia LH.
El Hospi iluminado.
La salida del Hipercor.
Y ese momento en el que ya sabes que estás llegando a casa.

Cameos

  • REO Speedwagon, en modo balada eterna.
  • Radio 80 Serie Oro, que siempre sabía cuándo ponerla.
  • La Ronda de Dalt, compañera de tantos regresos.
  • El Hospi, con sus luces como faro de vuelta.
  • Y ese yo de jueves noche, medio cansado, medio libre, completamente suyo.

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Updates

Cuando vuelva a sonar —porque volverá a sonar— añadiré aquí dónde me pilla y qué me remueve.

Hoy no ha sonado, pero en la salida de Ronda que ya no me toca la del Hipercor, control como la copa de un pino... Me han dejado pasar, por pena, por  boomer o por lo que fuere. Las que han sonado en la radio del coche apareceran en #MiListaDeLosSesenta. 



10 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (15/365): “Barcelona s'il·lumina” (Buhos)

La historia

Hoy toca canción en catalán, mi lengua materna. Alguna más caerá si este proyecto sigue adelante, pero hoy la fecha cuadra: Barcelona tiene una luz especial y, además, he tenido la fortuna de ver de cerca al Papa. Una coincidencia de esas que te hacen mirar la ciudad con un brillo distinto, aunque yo sea barcelonino por necesidad y de L’Hospitalet por raíces y convicción.


LH es una ciudad que se resiste —con uñas, dientes y orgullo— a que la consideren un simple dormitorio. LH no és un dormitori, collons. Es una ciudad con historia, con gente, con carácter, con vida propia. Una ciudad que ha crecido a golpes de realidad y que todavía hoy lucha por ser vista como lo que es: casa.

Barcelona, en cambio, es esa ciudad que admiro y discuto a partes iguales. La ciudad de la luz, del ruido, de las prisas, de las postales y de las contradicciones. La ciudad que mira al extrarradio con un punto de desconfianza, como si no supiera muy bien qué hacer con nosotros. Pero también la ciudad que, cuando quiere, se ilumina de una manera que desarma.

#PeroNoNosVayamosDelTema, que hoy los Búhos han sacado una canción muy resultona, con ese estilo que a veces tiene Sabina de definir lugares y personajes con dos pinceladas certeras. Es una canción joven para lo que suele aparecer en este blog, pero repasando las letras no puedo evitar recordar lugares, gente cercana y esa frontera invisible entre Barcelona y LH que todos hemos cruzado mil veces.

La letra

Los separats que tiren la canya, prop de la Plaça d'Espanya,
los exbolingues reciclats disfressats de runners,
los periodistes cremats que viuen de fer banners,
los aturats amb tres carreres,
los enxufats que només cobren...

Y ese toque tan real de una Barcelona que odia el extrarradio y que solo identifica el fútbol con un miércoles en el estadio.



Pero yo me quedo con este final:

“Quan es mor la rutina
En un racó de la ciutat
Barcelona s'il·lumina quan et tinc al meu costat”

La melodía

Ritmo fresco, guitarras limpias, voz clara. Una canción que entra fácil pero deja poso. Tiene ese punto de himno urbano sin pretenderlo, como si la ciudad se colara entre los acordes.

Cantar

La canto sin darme cuenta. Sobre todo ese final, que tiene algo de declaración íntima disfrazada de canción de grupo. Y sí, también porque a veces Barcelona solo se ilumina cuando toca.

La ubicación

Barcelona vista desde LH.
LH vista desde Barcelona.
Y esa frontera emocional que todos hemos cruzado alguna vez.

Cameos

  • Búhos, en modo retratista urbano.
  • Sabina, en espíritu, por esa forma de dibujar personajes.
  • La Barcelona que mira al extrarradio por encima del hombro.
  • L’Hospitalet, que sigue sin dejarse domesticar.
  • Y ese yo que hoy ha visto al Papa de cerca y ha pensado: “Mira, pues sí, Barcelona s’il·lumina”.

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Aquí irá el enlace correspondiente que incrustaré cuando toque. Problemas técnicos lo impiden ahora. 

Updates

Cuando vuelva a sonar —porque volverá a sonar— añadiré aquí dónde me pilla y qué me remueve.

09 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (14/365): “Ella Elle l'a” (France Gall)

La historia

Hoy toca canción francesa. Y no deja de sorprenderme que, con los años, haya acabado siendo fan de unas cuantas canciones en francés. No estaba en mis planes, pero aquí estamos: escuchando a France Gall como si fuera lo más natural del mundo.

Y viene a cuento porque hoy es el cumpleaños de Michel Pineda. Y como todo el mundo sabe, #YoSoyYoYMichelPineda. Así que qué mejor que celebrarlo con una canción que tiene ese “algo” que no se explica, pero que se nota. Justo como ese hispanofrancés, ídolo de mi juventud: Don Michel Pineda.

Descubrí “Ella, elle l’a” por el vídeo original. Ese estilo ochentero, esa luz suave, esa forma de moverse de France Gall que parece sencilla pero no lo es. Durante mucho tiempo solo cantaba el estribillo —“Ella, elle l’a”— sin saber ni qué estaba diciendo. Pero la canción se quedó.

La letra

“Elle l’a, ce je-ne-sais-quoi…”

Con eso ya se entiende todo. O nada. No sé de que iba, y puede que ya ni me preocupe por ello. 

La melodía

Es pop francés en estado puro, supongo: ritmo suave, arreglos luminosos, un punto chic que te transporta a un paseo por París sin necesidad de billete. Una canción que se mueve sola, que fluye, que te acompaña sin imponerse. Pero ese estribillo que grita y en el que se tambalea arriba y abajo. 

Cantar

No la canto entera —mi francés no da para tanto—, pero sí tarareo el estribillo cuando aparece en alguna playlist perdida o cuando el algoritmo decide que hoy toca ser un poco más europeo de lo habitual.

La ubicación

 Es una canción que suena bien en cualquier parte: en casa, en el coche, caminando por L’Hospitalet o incluso mientras reviso qué canción toca hoy en esta lista interminable. #PeroSiMeDanAElegir, sentado delante de la televisión gana como imagen más ubicable. 

Cameos

Kate Ryan, cuya versión de los 2000 volvió a poner la canción en el mapa y me hizo recuperarla. Por ello merece aparecer también en este post. Eso os ayudará a determinar las 8 diferencias entre los 80 y los 2000. 

Y ese yo que, sin saber cómo, ha acabado escuchando canciones en francés.

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Aquí van ambas versiones, ambas deben escucharse. 


France Gall: cuando los ochenta fueron un poco franceses. 

 

 Kate Ryan: o la hija belga de Heather Locklear?


 

Updates

Si algún día descubro por qué me dio por escuchar canciones en francés, lo añadiré aquí. De momento, me quedo con el misterio y con la música.

08 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (13/365): “Grita” (Jarabe de Palo)

 

La historia

Hay canciones que no son tuyas, pero te adoptan. Y “Grita” es una de esas. No la buscaba, no la ponía, no la cantaba… pero apareció en una mesa concreta del Tijuana Borrell, y desde entonces se quedó pegada a ese recuerdo como si fuera parte del mobiliario.

Aquella noche había mucha gente, mucho ruido amable, mucha rotación de sillas y vasos, pero yo recuerdo sobre todo a Carlos S. y su novieta de la época. Él, en modo involuntario, confirmando que todo el mundo estaba cómodo, bien situado, bien atendido. Y ellos dos, de repente, junto con el resto de la mesa, siguiendo la melodía con el “Grita” como si fuera un himno íntimo. Seguro que Ginés tambén estaba, recrodando que hoy día 8 de junio, es su cumpleaños. 

Y ahí lo supe: todo iba bien, de PM que diríamos entonces. Ese tipo de confirmaciones que no vienen de una frase, sino de una canción que cae en el momento exacto.

Desde entonces, cada vez que aparece —en la radio, en YouTube, en alguna playlist perdida por el mundo— me devuelve a esa mesa. No la canto entera, pero sí algún trozo suelto, como quien saluda a un viejo conocido.

La letra

“y si quieres más, pues grita”

Con eso basta.

La melodía

Ese riff sencillo, casi de mantra, que te empuja sin prisa, que arranca como si fuera un rap. Una canción que no exige nada, pero que te acompaña. No es épica, no es compleja, no es de esas que te cambian el pulso. Es más bien una mano en el hombro.

Cantar

No la canto en solitario. Nunca la he cantado entera. Pero cuando aparece en la radio o en alguna playlist que no sé ni de dónde sale, siempre se me escapa un “pues grita”. Supongo que es mi forma de volver a aquella mesa sin hacer ruido.

La ubicación

Tijuana Borrell. Una mesa de esas que se unían encajando una tablilla. Todavía sin Coronitas o tequilas.

CameoCarlos S., en modo “todo el mundo bien", su novieta, que seguro llevaba el ritmo mejor que él. Y la sensación colectiva de que la noche estaba funcionando sola. Nada que no soliera pasar. 

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Updates

Cuando vuelva a sonar —porque volverá a sonar— añadiré aquí dónde me pilla y qué me remueve.

07 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (12/365): “Come On Eileen” (Dexys Midnight Runners)

Hoy en #MiListaDeLosSesenta toca una de esas canciones que no solo suenan: te arrastran. Y en mi caso, me arrastran de nuevo directamente al Tijuana, aquel local mexicano de la calle Borrell, entre la Escola Industrial y el Juan Sebastián Bar. Noches largas, amigos, Cuervos, Coronitas y ese momento en que, tarde o temprano, Come On Eileen caía como un ritual inevitable.

Y sonó ayer de nuevo, y la pusimos especialmente, celebrando mis sesenta en el nuevo y probablemente último Tijuana, aquí en Olesa de Montserrat, reunidos algunos de los más asiduos en sus tiempos allí en la ciudad de al lado. Y puede que sea la última fiesta tijuanera de este estilo. Pero #NuncaDigas, y por ello pelearemos. 

La historia

Hay canciones que se te quedan pegadas a la piel por insistencia, por repetición o por pura química. Esta pertenece a la tercera categoría.

En el Tijuana sonaba cuando ya llevábamos un rato largo, cuando la conversación empezaba a deshacerse o tal vez ya no existía, y la noche entraba en esa fase en la que todo es más cálido, más fácil, más ruidoso, más descontrolado. 

Desde entonces quedó en mi memoria y en algún cassette perdido, como una postal sonora de aquellos años en ese local mítico de la calle Borrell.

La letra

Nunca fui de aprenderme letras en esas noches. Bastante tenía con mantenerme en pie. Pero hay un verso que se me quedó grabado para siempre: Pobre Juan!

“Poor old Johnnie Ray…”

Y luego, claro, el estribillo, que es imposible no gritar aunque no sepas si estás afinando o invocando algo. Ayer se bailó poco, pero se acabó bailando por algunas de las del lugar. 

La melodía

Tiene ese arranque casi folk, con violines que parecen sacados de una fiesta de pueblo, y de repente estalla en un himno que te empuja sin pedir permiso.

Es una canción que no permite la quietud. Te levanta, te arrastra, te mete dentro de un torbellino de energía que encaja perfectamente con un bar pequeño, una cerveza en la mano y un grupo de amigos que ya no distingue si es jueves, viernes o martes. Y alguna camarera que te pregunta_ "Oye, ¿tú trabajas?"

Cantar

Cantar Come On Eileen es un deporte de riesgo. Empiezas suave, confiado, y cuando llega el “Toora loora toora loo-rye-aye” ya estás entregado.

En el Tijuana era tradición: quien no la cantaba, la bailaba; quien no la bailaba, la gritaba; y quien no hacía nada… estaba en el baño.

La ubicación

No hace falta decir hacia dónde me teletransporta: directamente al Tijuana de Borrell. Y a partir de ayer, un poco al de Olesa de Montserrat

No falla. Un acorde y ya estoy allí, con las luces bajas, el olor a madera y la sensación de que la noche aún podía durar horas. Y volvías a casa con calma, la que daba un control bastante respestable y menos controles que los que ahora te pueden acechar. 

Cameos

Ha salido en mil recopilatorios, anuncios y películas, pero para mí su cameo definitivo es ese: el de mis propias noches en Barcelona.

Ninguna producción la ha usado mejor.

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El vídeo oficial tiene ese estilo campero tan suyo: tirantes, camisas remangadas, un aire de cuadrilla irlandesa que parece recién salida de un pueblo donde siempre es domingo.

Pero no es un vídeo para ver: es una canción para escuchar.

Funciona mejor como banda sonora que como pieza visual. Aun así, ahí queda, por si alguien quiere comprobarlo.

Updates

Aquí va la foto de ayer. Histórica la mires como la mires. 




06 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (11/365): "Gimme the power" (Molotov)

Hoy es un día de celebración especial. Si todo va según lo previsto, mientras este post ve la luz, estaremos en el Tijuana celebrando #MiListaDeLosSesenta. Por eso, hoy toca un homenaje a ese ecosistema vital, a Brau y a esa pandilla con la que he compartido tantas noches: suena "Gimme the Power" de Molotov.

El escenario de tantas batallas: La Cantina Tijuana.

La historia

El "Tijuana", ese local en Olesa de Montserrat que tuvo sus décadas de gloria en el Eixample barcelonés, ha sido el lugar, cuando estaba ubicado en la calle Borrell junto a la Escuela Industrial, donde he empezado o acabado incontables noches de mi vida. Laborables, festivos, Noches de Reyes o Navidades... siempre con Brau al frente y un desfile inolvidable de cocineros, camareros y camareras que, junto a tantos con los que allí he tomado una Coronita o un José Cuervo, fueron mi familia elegida. Por todo ese vínculo, hoy cae una canción mexicana. No es Julieta Venegas (ella vendrá un día aún más especial), sino el rugido de Molotov.

La letra

Es una pasada. Ese estilo medio rapeado, provocativo y profundamente reivindicativo. Me encanta esa mezcla de rabia y ritmo que te obliga a prestar atención. Pero, por encima de todo, hay una frase que es la que de verdad importa. No hace falta decir que es el trozo de la canción que más he gritado yo, y todos los que la cantábamos con el corazón en la mano:

"¡VIVA MÉXICO, CABRONES!"
Pero no olvidemos ese arranque de canción ("La policía te está extorsionando (dinero)") ni tampoco, cómo no, ese estribillo que repetíamos continuamenye:

"Dame, dame, dame, dame todo el power 
Para que te demos en la madre 
Gimme, gimme, gimme, gimme todo el poder
So I can come around to joder"

La melodía

Ese bajo potente que abre la canción y que te va avisando de lo que viene. Es pura energía, un estilo que no pide permiso y que rompe con todo. Es el sonido de una fiesta que se niega a terminar.

Cantar

Esta no se canta, se brama. Es una canción de comunión, de esas que, incluso en el Tijuana, servían para soltar toda la adrenalina y sentir que, al menos mientras duraba la música, el "power" era nuestro.

La ubicación

Sin ninguna duda: el Tijuana. Es la banda sonora de esas noches en las que el tiempo se detenía entre risas y la complicidad de los que nos sentíamos en casa nada más cruzar la puerta. Es el sonido de Olesa y del Eixample fundidos en un solo recuerdo.

Cameos

Me he quedado con las ganas de ir a un concierto suyo, de vivir esa fuerza en directo. Pero como dice el lema de esta lista: "Nunca digas...". Quizás el destino nos tiene guardado un concierto de Molotov para celebrar estos 60, o 61, 62...

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Updates

Por ahora, la única actualización posible es seguir celebrando con la pandilla. ¡Que no pare el power!

05 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (10/365): "Corazón de neón" (La Orquesta Mondragón)

Hoy en #MiListaDeLosSesenta toca encender las luces de la ciudad para recibir a la Orquesta Mondragón y su "Corazón de Neón".

La historia

Esta canción tiene esa marca inconfundible de la letra de Joaquín Sabina, pero con el envoltorio vibrante y teatral de la Mondragón. He asistido a varios conciertos de Sabina a lo largo de mi vida, y lo cierto es que a estas alturas no recuerdo con seguridad si llegué a escuchar esta canción en alguno de ellos. Las memorias de los directos a veces se solapan, pero el impacto de esta letra urbana siempre ha estado ahí.

La letra

Se nota el ADN de Sabina en cada esquina de la composición. Hay definiciones de "la ciudad donde vivo" que son simplemente magistrales y que se quedan grabadas. Mis fragmentos favoritos, por la crudeza y el contraste que proyectan, son estos:

"La ciudad donde vivo / es un niño limpiando un fusil"

"La ciudad donde vivo / es el templo del bien y del mal"

La melodía

Tiene ese ritmo marcado, casi de cabaret rockero, que invita a entrar en el juego histriónico de Javier Gurruchaga. El saxo y la base rítmica te llevan de la mano por esa calle imaginaria llena de carteles luminosos.

Cantar

Reconozco que no la he cantado demasiado, al menos no a pleno pulmón. Pero siempre me ha gustado mucho ir revisando la lista de las ciudades que van apareciendo durante la canción. Es como hacer un pequeño mapa mental mientras la música avanza.

La ubicación

Como muchas otras, es una canción "de coche", pero esta tiene un componente visual muy fuerte ligado a la televisión. Recuerdo aquellas actuaciones y conciertos de la Orquesta Mondragón, donde el despliegue escénico era tan importante como la música. Ver a Gurruchaga era ver un espectáculo total que llenaba la pantalla.

Cameos

El gran "cameo" aquí es la pluma de Sabina. Aunque la voz es de la Mondragón, el poso de la letra es puro Joaquín. Siempre me ha parecido fascinante cómo una misma historia puede sonar tan canalla con uno y tan operística con el otro.

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Si no me lo quitan, aquí un enlace en el que coinciden Sabina y Gurrutxaga cantando la canción. 


Updates

Por ahora ninguna, salvo que algún día encuentre una entrada vieja de un concierto que me confirme si la escuché en directo con Sabina o no. De momento, me quedo con la duda y con la música.

04 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (9/365): "Was it something I said" (OMD)

Hoy en #MiListaDeLosSesenta toca detenerse en una de esas canciones que no necesitan haber sido un número uno en las listas para ser fundamentales en una vida. Hablo de "Was It Something I Said" de OMD.

La historia

A diferencia de los grandes himnos de estadio, esta canción se siente como un secreto. Se considera, supongo, una "pista de relleno" en el LP en el que estaba, pero para mí siempre ha tenido un peso específico. Me atrapa su tono, tanto en la letra como en la música; esa mezcla de vulnerabilidad y electrónica elegante que solo ellos saben facturar. Es, sencillamente, un temazo que merece ser rescatado del olvido de las caras B.

La letra

La honestidad de la letra es lo que me desarma. Hay momentos en los que uno se siente identificado con esa fragilidad de las relaciones humanas. Me encanta cómo abre la canción, pero hay frases que se quedan grabadas a fuego:

"And if all of your friends That used to be mine Come down off the fence I'd swear that you'd find: I can hate you no more I can't even the score Almost half of my life Just fell right on the floor."

Y, sobre todo, ese reconocimiento de la propia imperfección que todos hemos sentido alguna vez:

"I know I'm not perfect I wanted to be I have this big mouth It always contradicts me."

La melodía

Musicalmente, es OMD en estado puro. Tiene ese toque clásico de la banda de empezar y acabar la canción exactamente del mismo modo, cerrando un círculo perfecto. La voz solista de Andy McCluskey está destacable, transmitiendo esa emoción contenida que hace que la canción te llegue de verdad.

Cantar

Es una canción para cantar hacia adentro, o quizás para tararear mientras te pierdes en tus pensamientos. No es para un karaoke multitudinario tal vez, pero si tuviera voz no me imprtaría cantarla, del mismo modo que hago muchas de las veces que la escucho.

La ubicación

Esta suena mejor en la intimidad, al menos años atrás. Ahora la tengo en el algoritmo de YouTube cuando friego platos por la noche.  Y debo decir que alguna vez la busco directamente y entra como mi primera canción que escuchar.

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No tengo constancia de que tenga video. Si alguien lo encuentra, me avise.

Updates

Por ahora, sigue siendo ese refugio personal en mi lista. Pero como siempre digo, la música cambia con nosotros, así que ya veremos qué me dice esta canción dentro de unos años.

03 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (8/365): "Don't look back in anger" (Oasis)

Hoy es 2 de junio y en #MiListaDeLosSesenta toca poner una canción que podría ser el himno de una noche de copas o de una tarde fregando platos. Da igual el escenario. Siempre funciona. Así que este post va por ella, por las coincidencias Canarias que la trajeron a mi vida, y por no mirar atrás con rabia.

La historia

La primera memoria de esta canción no es de un concierto multitudinario ni de un gran estadio. Llegó en un lugar inesperado: Canarias. Corrían las tantas de la madrugada en un hotel, y un grupo de ingleses —de esos que viajan con la alegría ruidosa y el acento inconfundible— empezaron a cantarla a capella. Sin música, sin micrófono, solo con la memoria y las ganas. Sonaba como un himno improvisado en medio de la noche isleña. Y yo, dormido en mi habitación, me quedé escuchando sin quejarme. No sabía que aquello se iba a quedar grabado para siempre.

Luego vinieron otras veces. Una Eurocopa, un Mundial, no recuerdo cuál. Una cámara callejera enfocó a una hinchada que cantaba la canción marcada por una guitarra callejera, y la gente alrededor se fue sumando. Era contagiosa. Como un virus bueno. "One, two, three, four. So Sally can't wait..."

Más tarde, en algún concierto benéfico o retransmisión, vi a Chris Martin —el de Coldplay— cantarla ante Ariana Grande. Dos mundos distintos, dos voces que no tenían por qué encontrarse, y sin embargo sonaba bien. Sonaba a que las canciones buenas son de todos. Y esta, desde luego, lo es.

La letra

Noel Gallagher escribió algo que parece un discurso de reconciliación pero suena a conversación de bar. Empieza con ese "Slip inside the eye of your mind" que ya te invita a dejar de mirar fuera y mirar dentro. Y luego llega lo que todos recordamos:

Don't look back in anger
I heard you say
Don't look back in anger
At least not today

Y uno, que es de mirar atrás por defecto, siempre necesita que le recuerden esto. El "at least not today" es la clave. No es un "olvida para siempre". Es un "hoy no. Hoy vamos a mirar hacia adelante. El pasado ya pesa bastante."

Pero no dejemos de banda eso de empezar la revolución desde tu cama, o eso de no poner tu vida en manos de una banda de Rock 'N Roll. 

La melodía

Ese piano que abre la canción, tan sencillo y tan reconocible, es de esas melodías que parecen haber estado siempre ahí, esperando a que alguien las escribiera. Noel Gallagher dice que la robó de aquí y de allá, pero la realidad es que la hizo suya. Y luego la guitarra, ese rasgueo que entra con calma y que se va hinchando hasta el estribillo. No es estridente. Es paciente. Como quien sabe que las cosas importantes no necesitan gritar.

Cantar

Pocas veces sin el soporte de la canción detrás. Pero esa noche en Canarias, los ingleses la cantaron a capella. Y sonaba bien. Sonaba a comunidad, a despedida, a "mañana será otro día".

Por supuesto, yo la canto. Mal, pero la canto. Mi momento estrella es cuando me pongo a fregar los platos por la noche. El algoritmo de YouTube, que ya me conoce, la pone en cuanto termina la anterior. Y ahí estoy yo, con las manos en el agua y la esponja en una mano, cantando como si estuviera en el estadio. La acústica de la cocina no es la de Houston, y mi afinación deja bastante que desear, pero las ganas son las mismas. También ha sonado en alguna que otra ocasión suelta que me viene a la cabeza, pero el fregadero es mi estudio de grabación particular.

La ubicación

Suena en el coche, en las gradas de algún partido, aunque no sea el himno oficial, en el salón de una boda, en los pasillos del metro. Pero su ubicación por antonomasia, al menos en mis últimos tiempos, está en Canarias y entre el estropajo y el grifo. 

Cameos

Luego está el cameo más serio: Chris Martin y Ariana Grande cantándola juntos. Dos estilos que no deberían encajar, y sin embargo encajan. Porque la canción es más grande que ellos.

   

 Y también está el recuerdo de aquella hinchada callejera, la de la Eurocopa o el Mundial, que la convirtió en un himno improvisado mientras las cámaras grababan y la gente se abrazaba. No encontré el cameo que quería, pero ponemos uno de un estadio cualquiera que la adopta como himmo.

Enlaces / Incrustes

La versión original, la de estudio, que es la que todos conocemos. Pero la que suena en mi cabeza es la de aquella madrugada en Canarias, a capella, con ingleses borrachos y el mar de fondo.


Updates (porque "Nunca Digas").

Por ahora, ninguna. Pero nunca se sabe. Quizá dentro de unos años vuelva a sonar en otro momento importante y tenga que añadir otra línea. A mí no me importaría. Y mientras tanto, seguiré fregando platos y cantando (mal).

02 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (7/365): Ride On Time (Black Box)

Hoy es 2 de junio y en #MiListaDeLosSenta toca subir las pulsaciones. O bajarlas, según el momento de la noche. Vamos con una canción que siempre me ha parecido un subidón envasado al vacío. Soy de los que cree que el house también puede tener alma, aunque la tuvieran que pedir prestada y a gritos. 

La historia

La primera memoria de esta canción me viene pegando gritos por la radio. Con ese ritmito de piano, y los gritos preparados a pelo. tal vez por una tal ¿Loleatta Holloway?, y que la habían sampleado sin pedir permiso. Pero a mí, en aquel entonces, me daba igual. Sonaba a sábado, a radio, a coche. 

La letra

Dice la IA que hay canciones que son puro esqueleto. Esta es solo estribillo, y aún así se te clava, quizás porque lo que más te queda es el grito. Y a mí, la parte de a sensation :

You're such a hot temptation
You just walk right in, walk, walk, walk right in.

1989, niños! Para mi, eso era un triunfo con unas pocas letras, cuatro gritos y un muestrario de teclados.

La melodía

Ese piano house, las cuerdas sintéticas, el bajo que parece una aspiradora en celo. Y la voz, esa voz que grita, que no era de ellas pero sonaba a terciopelo eléctrico. Y eso sí, el "Gotta get up" que te hacía levantar. 

Cantar

Pocas veces sin el soporte de la canción detrás, y el grito que jamás pude acercar al real. Lo he comprobado.

La Ubicación

Suena en algún recopilatorio. en alguna discoteca o bareto nocturo, y luego, en el Siglo XXI, en algún que otro revival. De nuevo, no tiene una ubicación fija. Pero nunca digas...

Cameos

N/A, que yo sepa. Aunque siempre me pareció que el vídeo, con esa modelo rubia sincronizando los labios, era un cameo de Los vigilantes de la playa pero sin socorrista.

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Os la puedo dejar/grabar si algún día la quitan de internet. Aunque con los samples, igual la quitan por duplicado.





Updates (porque "Nunca Digas").

N/A


01 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (6/365): "On the turning away" (Pink Floyd)

Hoy es 1 de junio y en #MiListaDeLosSesenta toca poner los pies en el suelo. O flotar, según se mire. Vamos con una canción que siempre me ha parecido un abrazo en medio del ruido. Soy de los que cree que el rock progresivo también sirve para algo más que para que te dure todo el viaje en autobús.

La historia

La primera memoria de esta canción me viene del mítico y envidiado por bastantes concierto de los Pink Floyd en el estadio del RCD Espanyol.  por la compra del cassette de A Momentary Lapse of Reason. Corría 1988, Roger Waters se había ido y David Gilmour tiraba del carro. Y yo, flipé más de lo esperado, con el cerdo volando, con las canciones clásicas y con esa que se parecía un poco a mi favorita "Comfortably Numb", al menos eso me pareció entonces. A partir de ahí, CD o disco en mano, supero en mis preferencias al "Learning to fly".

La letra

Dice la IA que hay canciones que te dan la razón y canciones que te la quitan. Esta te la devuelve con matices. Gilmour y Moore escribieron algo que parece un discurso de la ONU pero suena a confidencia:

On the turning away
From the pale and downtrodden
And the words they say
Which we won't understand

1987, niños! Todavía pensábamos que el muro iba a caer por las buenas. Luego viene lo que de verdad importa, lo que uno repite en voz baja cuando ve el telediario:

Don't accept that what's happening
Is just a case of others' suffering
Or you'll find that you're joining in
The turning away

Y uno, que es de mirar para otro lado por defecto, siempre necesita que le recuerden esto.

La melodía

Me encanta que empiece solamente con la voz, me encanta el rasgar de la guitarra, y que no tenga estribill. Hay un solo final de Gilmour, que parece quejarse y curar a la vez. No es Comfortably Numb, pero es su primo humilde y necesario.

Cantar

Pocas veces sin el soporte de la canción detrás, y no me la sabía cuando la escuché con ellos. Una pena porque no va a ser posible un #YoCantéOnTheTurningAwayConPinkFloyd. 

La Ubicación

Suena en el coche, por la noche, desde Brafa a LH, y en algun M80 de aquellos tiempos. No tiene una ubicación clara en estos momentos. Pero nunca digas...

Cameos

N/A, que yo sepa. No la tengo ubicada en ninguna otra parte que en el disco y en el concierto...

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Os la puedo dejar/grabar si algún día la quitan de internet. Aunque con Pink Floyd es más fácil que la echen a que la quiten.





Updates (porque "Nunca Digas").

N/A