11 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (16/365): “Keep on loving you” (Reo Speedwagon)

La historia

La canción de hoy es de jueves. De esos jueves de noche volviendo a L’Hospitalet desde Brafa, con la sensación de que el día ya había dado todo lo que tenía que dar, pero aún quedaba ese último tramo de carretera para volver a casa. Sonaba en la Radio 80 Serie Oro de turno, o en algún CD que llevaba meses en la guantera. Siempre aparecía en el momento justo, como si supiera que la Ronda de Dalt tenía banda sonora propia.

Bajando por la Ronda, ya podías ver casa. El campo del Hospi, a veces todavía con las luces encendidas. La Residencia. La salida del Hipercor. Y ese pensamiento rápido, casi automático: “A ver si hoy no hay control…”. Y otra historia eran los NHH del Tijuana. Era otro tiempo, otra manera de volver, otra manera de vivir la noche: deporte y diversión. 

Y ahí entraba esta canción. Una balada que parecía escrita para esos kilómetros finales, para ese cansancio dulce de jueves, para esa mezcla de rutina y libertad que solo se siente cuando vuelves a LH después de un día largo en Barcelona.

La letra

Mis líneas favoritas, esas que siempre me han acompañado:

"You should have seen by the look in my eyes, baby
There was something missin'"

"You should have known by the tone of my voice maybe
But you didn't listen."

Y más adelante, ese golpe emocional que siempre llega:

"And I meant every word I said
When I said that I love you
I meant that I love you forever"

Y el remate perfecto para un jueves noche:

"I don't wanna sleep
I just wanna keep on lovin' you"

La melodía

Balada ochentera en estado puro. Piano, guitarras limpias, voz rota en el punto justo. Una canción que empieza suave, casi tímida, y acaba explotando en un estribillo que te levanta incluso cuando llevas todo el día arrastrándote. Es de esas que no pasan de moda porque nunca pertenecieron a una sola época.

Cantar

La cantaba en el coche, volviendo. Y en aquellos jueves, a veces la cantaba bajito y a veces a todo pulmón, con la carretera delante y la ciudad a cada lado. Era imposible no hacerlo.

La ubicación

La Ronda de Dalt, de noche.
La bajada hacia LH.
El Hospi iluminado.
La salida del Hipercor.
Y ese momento en el que ya sabes que estás llegando a casa.

Cameos

  • REO Speedwagon, en modo balada eterna.
  • Radio 80 Serie Oro, que siempre sabía cuándo ponerla.
  • La Ronda de Dalt, compañera de tantos regresos.
  • El Hospi, con sus luces como faro de vuelta.
  • Y ese yo de jueves noche, medio cansado, medio libre, completamente suyo.

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Updates

Cuando vuelva a sonar —porque volverá a sonar— añadiré aquí dónde me pilla y qué me remueve.

Hoy no ha sonado, pero en la salida de Ronda que ya no me toca la del Hipercor, control como la copa de un pino... Me han dejado pasar, por pena, por  boomer o por lo que fuere. Las que han sonado en la radio del coche apareceran en #MiListaDeLosSesenta. 



10 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (15/365): “Barcelona s'il·lumina” (Buhos)

La historia

Hoy toca canción en catalán, mi lengua materna. Alguna más caerá si este proyecto sigue adelante, pero hoy la fecha cuadra: Barcelona tiene una luz especial y, además, he tenido la fortuna de ver de cerca al Papa. Una coincidencia de esas que te hacen mirar la ciudad con un brillo distinto, aunque yo sea barcelonino por necesidad y de L’Hospitalet por raíces y convicción.


LH es una ciudad que se resiste —con uñas, dientes y orgullo— a que la consideren un simple dormitorio. LH no és un dormitori, collons. Es una ciudad con historia, con gente, con carácter, con vida propia. Una ciudad que ha crecido a golpes de realidad y que todavía hoy lucha por ser vista como lo que es: casa.

Barcelona, en cambio, es esa ciudad que admiro y discuto a partes iguales. La ciudad de la luz, del ruido, de las prisas, de las postales y de las contradicciones. La ciudad que mira al extrarradio con un punto de desconfianza, como si no supiera muy bien qué hacer con nosotros. Pero también la ciudad que, cuando quiere, se ilumina de una manera que desarma.

#PeroNoNosVayamosDelTema, que hoy los Búhos han sacado una canción muy resultona, con ese estilo que a veces tiene Sabina de definir lugares y personajes con dos pinceladas certeras. Es una canción joven para lo que suele aparecer en este blog, pero repasando las letras no puedo evitar recordar lugares, gente cercana y esa frontera invisible entre Barcelona y LH que todos hemos cruzado mil veces.

La letra

Los separats que tiren la canya, prop de la Plaça d'Espanya,
los exbolingues reciclats disfressats de runners,
los periodistes cremats que viuen de fer banners,
los aturats amb tres carreres,
los enxufats que només cobren...

Y ese toque tan real de una Barcelona que odia el extrarradio y que solo identifica el fútbol con un miércoles en el estadio.



Pero yo me quedo con este final:

“Quan es mor la rutina
En un racó de la ciutat
Barcelona s'il·lumina quan et tinc al meu costat”

La melodía

Ritmo fresco, guitarras limpias, voz clara. Una canción que entra fácil pero deja poso. Tiene ese punto de himno urbano sin pretenderlo, como si la ciudad se colara entre los acordes.

Cantar

La canto sin darme cuenta. Sobre todo ese final, que tiene algo de declaración íntima disfrazada de canción de grupo. Y sí, también porque a veces Barcelona solo se ilumina cuando toca.

La ubicación

Barcelona vista desde LH.
LH vista desde Barcelona.
Y esa frontera emocional que todos hemos cruzado alguna vez.

Cameos

  • Búhos, en modo retratista urbano.
  • Sabina, en espíritu, por esa forma de dibujar personajes.
  • La Barcelona que mira al extrarradio por encima del hombro.
  • L’Hospitalet, que sigue sin dejarse domesticar.
  • Y ese yo que hoy ha visto al Papa de cerca y ha pensado: “Mira, pues sí, Barcelona s’il·lumina”.

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Aquí irá el enlace correspondiente que incrustaré cuando toque. Problemas técnicos lo impiden ahora. 

Updates

Cuando vuelva a sonar —porque volverá a sonar— añadiré aquí dónde me pilla y qué me remueve.

09 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (14/365): “Ella Elle l'a” (France Gall)

La historia

Hoy toca canción francesa. Y no deja de sorprenderme que, con los años, haya acabado siendo fan de unas cuantas canciones en francés. No estaba en mis planes, pero aquí estamos: escuchando a France Gall como si fuera lo más natural del mundo.

Y viene a cuento porque hoy es el cumpleaños de Michel Pineda. Y como todo el mundo sabe, #YoSoyYoYMichelPineda. Así que qué mejor que celebrarlo con una canción que tiene ese “algo” que no se explica, pero que se nota. Justo como ese hispanofrancés, ídolo de mi juventud: Don Michel Pineda.

Descubrí “Ella, elle l’a” por el vídeo original. Ese estilo ochentero, esa luz suave, esa forma de moverse de France Gall que parece sencilla pero no lo es. Durante mucho tiempo solo cantaba el estribillo —“Ella, elle l’a”— sin saber ni qué estaba diciendo. Pero la canción se quedó.

La letra

“Elle l’a, ce je-ne-sais-quoi…”

Con eso ya se entiende todo. O nada. No sé de que iba, y puede que ya ni me preocupe por ello. 

La melodía

Es pop francés en estado puro, supongo: ritmo suave, arreglos luminosos, un punto chic que te transporta a un paseo por París sin necesidad de billete. Una canción que se mueve sola, que fluye, que te acompaña sin imponerse. Pero ese estribillo que grita y en el que se tambalea arriba y abajo. 

Cantar

No la canto entera —mi francés no da para tanto—, pero sí tarareo el estribillo cuando aparece en alguna playlist perdida o cuando el algoritmo decide que hoy toca ser un poco más europeo de lo habitual.

La ubicación

 Es una canción que suena bien en cualquier parte: en casa, en el coche, caminando por L’Hospitalet o incluso mientras reviso qué canción toca hoy en esta lista interminable. #PeroSiMeDanAElegir, sentado delante de la televisión gana como imagen más ubicable. 

Cameos

Kate Ryan, cuya versión de los 2000 volvió a poner la canción en el mapa y me hizo recuperarla. Por ello merece aparecer también en este post. Eso os ayudará a determinar las 8 diferencias entre los 80 y los 2000. 

Y ese yo que, sin saber cómo, ha acabado escuchando canciones en francés.

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Aquí van ambas versiones, ambas deben escucharse. 


France Gall: cuando los ochenta fueron un poco franceses. 

 

 Kate Ryan: o la hija belga de Heather Locklear?


 

Updates

Si algún día descubro por qué me dio por escuchar canciones en francés, lo añadiré aquí. De momento, me quedo con el misterio y con la música.

08 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (13/365): “Grita” (Jarabe de Palo)

 

La historia

Hay canciones que no son tuyas, pero te adoptan. Y “Grita” es una de esas. No la buscaba, no la ponía, no la cantaba… pero apareció en una mesa concreta del Tijuana Borrell, y desde entonces se quedó pegada a ese recuerdo como si fuera parte del mobiliario.

Aquella noche había mucha gente, mucho ruido amable, mucha rotación de sillas y vasos, pero yo recuerdo sobre todo a Carlos S. y su novieta de la época. Él, en modo involuntario, confirmando que todo el mundo estaba cómodo, bien situado, bien atendido. Y ellos dos, de repente, junto con el resto de la mesa, siguiendo la melodía con el “Grita” como si fuera un himno íntimo. Seguro que Ginés tambén estaba, recrodando que hoy día 8 de junio, es su cumpleaños. 

Y ahí lo supe: todo iba bien, de PM que diríamos entonces. Ese tipo de confirmaciones que no vienen de una frase, sino de una canción que cae en el momento exacto.

Desde entonces, cada vez que aparece —en la radio, en YouTube, en alguna playlist perdida por el mundo— me devuelve a esa mesa. No la canto entera, pero sí algún trozo suelto, como quien saluda a un viejo conocido.

La letra

“y si quieres más, pues grita”

Con eso basta.

La melodía

Ese riff sencillo, casi de mantra, que te empuja sin prisa, que arranca como si fuera un rap. Una canción que no exige nada, pero que te acompaña. No es épica, no es compleja, no es de esas que te cambian el pulso. Es más bien una mano en el hombro.

Cantar

No la canto en solitario. Nunca la he cantado entera. Pero cuando aparece en la radio o en alguna playlist que no sé ni de dónde sale, siempre se me escapa un “pues grita”. Supongo que es mi forma de volver a aquella mesa sin hacer ruido.

La ubicación

Tijuana Borrell. Una mesa de esas que se unían encajando una tablilla. Todavía sin Coronitas o tequilas.

CameoCarlos S., en modo “todo el mundo bien", su novieta, que seguro llevaba el ritmo mejor que él. Y la sensación colectiva de que la noche estaba funcionando sola. Nada que no soliera pasar. 

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Updates

Cuando vuelva a sonar —porque volverá a sonar— añadiré aquí dónde me pilla y qué me remueve.

07 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (12/365): “Come On Eileen” (Dexys Midnight Runners)

Hoy en #MiListaDeLosSesenta toca una de esas canciones que no solo suenan: te arrastran. Y en mi caso, me arrastran de nuevo directamente al Tijuana, aquel local mexicano de la calle Borrell, entre la Escola Industrial y el Juan Sebastián Bar. Noches largas, amigos, Cuervos, Coronitas y ese momento en que, tarde o temprano, Come On Eileen caía como un ritual inevitable.

Y sonó ayer de nuevo, y la pusimos especialmente, celebrando mis sesenta en el nuevo y probablemente último Tijuana, aquí en Olesa de Montserrat, reunidos algunos de los más asiduos en sus tiempos allí en la ciudad de al lado. Y puede que sea la última fiesta tijuanera de este estilo. Pero #NuncaDigas, y por ello pelearemos. 

La historia

Hay canciones que se te quedan pegadas a la piel por insistencia, por repetición o por pura química. Esta pertenece a la tercera categoría.

En el Tijuana sonaba cuando ya llevábamos un rato largo, cuando la conversación empezaba a deshacerse o tal vez ya no existía, y la noche entraba en esa fase en la que todo es más cálido, más fácil, más ruidoso, más descontrolado. 

Desde entonces quedó en mi memoria y en algún cassette perdido, como una postal sonora de aquellos años en ese local mítico de la calle Borrell.

La letra

Nunca fui de aprenderme letras en esas noches. Bastante tenía con mantenerme en pie. Pero hay un verso que se me quedó grabado para siempre: Pobre Juan!

“Poor old Johnnie Ray…”

Y luego, claro, el estribillo, que es imposible no gritar aunque no sepas si estás afinando o invocando algo. Ayer se bailó poco, pero se acabó bailando por algunas de las del lugar. 

La melodía

Tiene ese arranque casi folk, con violines que parecen sacados de una fiesta de pueblo, y de repente estalla en un himno que te empuja sin pedir permiso.

Es una canción que no permite la quietud. Te levanta, te arrastra, te mete dentro de un torbellino de energía que encaja perfectamente con un bar pequeño, una cerveza en la mano y un grupo de amigos que ya no distingue si es jueves, viernes o martes. Y alguna camarera que te pregunta_ "Oye, ¿tú trabajas?"

Cantar

Cantar Come On Eileen es un deporte de riesgo. Empiezas suave, confiado, y cuando llega el “Toora loora toora loo-rye-aye” ya estás entregado.

En el Tijuana era tradición: quien no la cantaba, la bailaba; quien no la bailaba, la gritaba; y quien no hacía nada… estaba en el baño.

La ubicación

No hace falta decir hacia dónde me teletransporta: directamente al Tijuana de Borrell. Y a partir de ayer, un poco al de Olesa de Montserrat

No falla. Un acorde y ya estoy allí, con las luces bajas, el olor a madera y la sensación de que la noche aún podía durar horas. Y volvías a casa con calma, la que daba un control bastante respestable y menos controles que los que ahora te pueden acechar. 

Cameos

Ha salido en mil recopilatorios, anuncios y películas, pero para mí su cameo definitivo es ese: el de mis propias noches en Barcelona.

Ninguna producción la ha usado mejor.

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El vídeo oficial tiene ese estilo campero tan suyo: tirantes, camisas remangadas, un aire de cuadrilla irlandesa que parece recién salida de un pueblo donde siempre es domingo.

Pero no es un vídeo para ver: es una canción para escuchar.

Funciona mejor como banda sonora que como pieza visual. Aun así, ahí queda, por si alguien quiere comprobarlo.

Updates

Aquí va la foto de ayer. Histórica la mires como la mires. 




06 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (11/365): "Gimme the power" (Molotov)

Hoy es un día de celebración especial. Si todo va según lo previsto, mientras este post ve la luz, estaremos en el Tijuana celebrando #MiListaDeLosSesenta. Por eso, hoy toca un homenaje a ese ecosistema vital, a Brau y a esa pandilla con la que he compartido tantas noches: suena "Gimme the Power" de Molotov.

El escenario de tantas batallas: La Cantina Tijuana.

La historia

El "Tijuana", ese local en Olesa de Montserrat que tuvo sus décadas de gloria en el Eixample barcelonés, ha sido el lugar, cuando estaba ubicado en la calle Borrell junto a la Escuela Industrial, donde he empezado o acabado incontables noches de mi vida. Laborables, festivos, Noches de Reyes o Navidades... siempre con Brau al frente y un desfile inolvidable de cocineros, camareros y camareras que, junto a tantos con los que allí he tomado una Coronita o un José Cuervo, fueron mi familia elegida. Por todo ese vínculo, hoy cae una canción mexicana. No es Julieta Venegas (ella vendrá un día aún más especial), sino el rugido de Molotov.

La letra

Es una pasada. Ese estilo medio rapeado, provocativo y profundamente reivindicativo. Me encanta esa mezcla de rabia y ritmo que te obliga a prestar atención. Pero, por encima de todo, hay una frase que es la que de verdad importa. No hace falta decir que es el trozo de la canción que más he gritado yo, y todos los que la cantábamos con el corazón en la mano:

"¡VIVA MÉXICO, CABRONES!"
Pero no olvidemos ese arranque de canción ("La policía te está extorsionando (dinero)") ni tampoco, cómo no, ese estribillo que repetíamos continuamenye:

"Dame, dame, dame, dame todo el power 
Para que te demos en la madre 
Gimme, gimme, gimme, gimme todo el poder
So I can come around to joder"

La melodía

Ese bajo potente que abre la canción y que te va avisando de lo que viene. Es pura energía, un estilo que no pide permiso y que rompe con todo. Es el sonido de una fiesta que se niega a terminar.

Cantar

Esta no se canta, se brama. Es una canción de comunión, de esas que, incluso en el Tijuana, servían para soltar toda la adrenalina y sentir que, al menos mientras duraba la música, el "power" era nuestro.

La ubicación

Sin ninguna duda: el Tijuana. Es la banda sonora de esas noches en las que el tiempo se detenía entre risas y la complicidad de los que nos sentíamos en casa nada más cruzar la puerta. Es el sonido de Olesa y del Eixample fundidos en un solo recuerdo.

Cameos

Me he quedado con las ganas de ir a un concierto suyo, de vivir esa fuerza en directo. Pero como dice el lema de esta lista: "Nunca digas...". Quizás el destino nos tiene guardado un concierto de Molotov para celebrar estos 60, o 61, 62...

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Updates

Por ahora, la única actualización posible es seguir celebrando con la pandilla. ¡Que no pare el power!

05 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (10/365): "Corazón de neón" (La Orquesta Mondragón)

Hoy en #MiListaDeLosSesenta toca encender las luces de la ciudad para recibir a la Orquesta Mondragón y su "Corazón de Neón".

La historia

Esta canción tiene esa marca inconfundible de la letra de Joaquín Sabina, pero con el envoltorio vibrante y teatral de la Mondragón. He asistido a varios conciertos de Sabina a lo largo de mi vida, y lo cierto es que a estas alturas no recuerdo con seguridad si llegué a escuchar esta canción en alguno de ellos. Las memorias de los directos a veces se solapan, pero el impacto de esta letra urbana siempre ha estado ahí.

La letra

Se nota el ADN de Sabina en cada esquina de la composición. Hay definiciones de "la ciudad donde vivo" que son simplemente magistrales y que se quedan grabadas. Mis fragmentos favoritos, por la crudeza y el contraste que proyectan, son estos:

"La ciudad donde vivo / es un niño limpiando un fusil"

"La ciudad donde vivo / es el templo del bien y del mal"

La melodía

Tiene ese ritmo marcado, casi de cabaret rockero, que invita a entrar en el juego histriónico de Javier Gurruchaga. El saxo y la base rítmica te llevan de la mano por esa calle imaginaria llena de carteles luminosos.

Cantar

Reconozco que no la he cantado demasiado, al menos no a pleno pulmón. Pero siempre me ha gustado mucho ir revisando la lista de las ciudades que van apareciendo durante la canción. Es como hacer un pequeño mapa mental mientras la música avanza.

La ubicación

Como muchas otras, es una canción "de coche", pero esta tiene un componente visual muy fuerte ligado a la televisión. Recuerdo aquellas actuaciones y conciertos de la Orquesta Mondragón, donde el despliegue escénico era tan importante como la música. Ver a Gurruchaga era ver un espectáculo total que llenaba la pantalla.

Cameos

El gran "cameo" aquí es la pluma de Sabina. Aunque la voz es de la Mondragón, el poso de la letra es puro Joaquín. Siempre me ha parecido fascinante cómo una misma historia puede sonar tan canalla con uno y tan operística con el otro.

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Si no me lo quitan, aquí un enlace en el que coinciden Sabina y Gurrutxaga cantando la canción. 


Updates

Por ahora ninguna, salvo que algún día encuentre una entrada vieja de un concierto que me confirme si la escuché en directo con Sabina o no. De momento, me quedo con la duda y con la música.