La historia
Hoy es viernes 19 de junio y termina el colegio de los niños. Y aunque ahora lo vemos desde el otro lado, sigue teniendo algo especial. Ese día en el que sabías que a partir de la semana que viene no verás un libro hasta septiembre. Y te lo creías hasta que tu madre aparecía con el Cuaderno de Vacaciones. Ese día que mezcla felicidad, vértigo, rutina y libertad. Y por eso la canción de hoy solo podía ser “Libre”, de Nino Bravo.
Para mí, “Libre” es infancia pura. No de campamentos ni de veranos de masía —que también— sino de un poco antes. De esas cintas de cassette que sonaban en el R12, cuando no sabías qué significaba la mitad de lo que cantabas, pero lo cantabas igual. No había YouTube, no había CDs, no había nada más que una cinta que alguien había grabado y que sonaba con ese ruido de fondo que ahora hasta echo de menos.
Y sí, no esperéis que pillara la letra reivindicativa. Ni las flores carmesí. Ni la historia detrás. Yo solo sabía que cuando Nino decía “Libreeeee”, algo dentro se abría y se abre para continuar con el sol cuando amanece.
La letra
De la letra me quedo con estas estrofas que, escuchadas hoy, tienen un peso distinto. Entonces eran solo melodía; ahora son casi un espejo:
“Tiene casi veinte años y ya está
Cansado de soñar”
Y esa búsqueda que todos hemos hecho alguna vez, incluso sin saberlo:
“Camino sin cesar
Detrás de la verdad
Y sabré lo que es al fin, la libertad”
Y, cómo no, el estribillo que sale solo, sin pedir permiso, sin calentar la voz, sin pensar:
“Libre
Como el Sol cuando amanece
Yo soy libre como el mar”
Es imposible no cantarlo. Es imposible no sentirlo.
La melodía
La melodía de “Libre” es de esas que te agarran desde el primer segundo. Una mezcla de épica, nostalgia y luz. Nino Bravo tenía esa VOZ que no necesitaba adornos: subía, se abría, te envolvía. Y aunque la canción tiene una historia dura detrás, para mí siempre será una canción luminosa. Una canción que huele a verano, a carretera, a ventanas bajadas como aire acondicionado, y a un mundo que parecía más grande de lo que era.
Cantar
Esta canción no se canta: se suelta. Se grita un poco. Se desafina sin culpa. Es de esas que te pillan fregando, conduciendo o preparando la mochila de los niños y te hacen soltar un “Libreeeee” que sale de un sitio que no sabías que seguía ahí. Imposible recordar un lugar concreto. Hay tantos...
La ubicación
Hoy, la ubicación es doble: el último día de cole de los niños, con esa mezcla de alegría y vértigo que no cambia con los años; y aquel R12 de mi infancia, con una cinta sonando y un niño que no entendía la letra, pero entendía perfectamente la sensación.
Cameos
- Nino Bravo, con esa voz que sigue siendo patrimonio emocional de este país.
- El R12, que debería tener su propio museo de recuerdos.
- Las cintas de cassette, con su ruido de fondo y su magia irrepetible.
- Los veranos de masía y los campamentos, que eran siempre iguales pero siempre distintos.
- Y los niños de hoy, que también sienten ese “soy libre” aunque no lo digan igual.
Enlaces / Incrustes
Updates
Cuando vuelva a sonar —porque volverá a sonar— añadiré aquí dónde me pilla y qué me remueve.