La historia
Lo de hoy no empieza suave. No empieza con nostalgia. No empieza con una radio de fondo. Empieza con un ¡PAM! en toda la cara. Porque así entró Wendy James en nuestras vidas: sin avisar, sin pedir permiso y sin darnos tiempo a asimilar nada. No habías terminado de escuchar el primer rasgueo guitarrero cuando ya te había soltado un grito que te abría los ojos y los tímpanos. Era un impacto doble: visual y sonoro. La rubia mona pero gamberra que aparecía en pantalla como si viniera a recordarte que el pop también podía morder.
El productor del grupo lo explicó mejor que nadie: “Wendy no cantaba: atacaba.” Y así se sentía. Un ataque frontal, eléctrico, divertido, descarado. De esos que te dejaban con la boca abierta y la cabeza moviéndose sola.
La canción, como todas las de los 80, nos llegó por dos vías: la radio que quemaba éxitos sin descanso, y la televisión que repetía el vídeo en A Tope y Rockopop hasta que lo tenías grabado en la retina. Y claro, cuando aparecía Wendy, con esa mezcla de punk-pop, actitud y sonrisa peligrosa, era imposible no quedarse mirando.
La letra
No puedo ponerla entera, pero sí puedo rescatar un par de líneas que siempre me han hecho gracia por cómo las escupía Wendy, como si fueran pequeñas bofetadas pop:
No you don't have to say you love meBaby it's alrightCos honey I don't careOh baby I don't care
En su voz no sonaba a indiferencia. Sonaba a declaración de guerra.
Well you can give me all your loveAnd anything else you got too
Y ella contestando con un gesto que decía: “pues muy bien, chico, pero yo voy a lo mío”. Y ese final de estribillo con más contenido:
Oh when I tell you babyI don't careOh baby please believe meI don't care
La melodía
Ese riff inicial es una maravilla: contundente, afilado, con un puntito funky que venía de la influencia de INXS (lo confesó el propio Nick Christian Sayer, guitarrista del grupo). Es un sonido que te engancha desde el primer segundo y que prepara el terreno para la entrada explosiva de Wendy.
La canción avanza como un coche sin frenos bajando por una carretera ochentera: ritmo firme, guitarras que muerden y una voz que no pide permiso para nada.
Cantar
Esta es de las que canto sin pensar. De las que te pillan en el coche, en la ducha o en la cocina y te hacen soltar el grito inicial al mismo tiempo que Wendy, como siempre, con más actitud que afinación. Y da igual. Porque esta canción no se canta: se suelta, o se berrea.
La ubicación
Hoy, la ubicación es un recuerdo de impacto, de una excursión con los amigos de LH y con una TV poniendo el vídeo una y otra vez. Qué grande Youtube para no tener que rebobinar cintas VHS!
Cameos
- Wendy James, la rubia mona pero gamberra que atacaba las canciones.
- Y mi amigo Dani, que un día decidió que esta canción sería la banda sonora de una excursión a Núria. Subimos andando, como valientes. La bajada, con lluvia, barro y resbalones, fue una aventura épica. Y allí estaba Wendy, gritando en nuestros auriculares como si nos empujara cuesta abajo.
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