07 junio 2026

#MiListaDeLosSesenta (12/365): “Come On Eileen” (Dexys Midnight Runners)

Hoy en #MiListaDeLosSesenta toca una de esas canciones que no solo suenan: te arrastran. Y en mi caso, me arrastran de nuevo directamente al Tijuana, aquel local mexicano de la calle Borrell, entre la Escola Industrial y el Juan Sebastián Bar. Noches largas, amigos, Cuervos, Coronitas y ese momento en que, tarde o temprano, Come On Eileen caía como un ritual inevitable.

Y sonó ayer de nuevo, y la pusimos especialmente, celebrando mis sesenta en el nuevo y probablemente último Tijuana, aquí en Olesa de Montserrat, reunidos algunos de los más asiduos en sus tiempos allí en la ciudad de al lado. Y puede que sea la última fiesta tijuanera de este estilo. Pero #NuncaDigas, y por ello pelearemos. 

La historia

Hay canciones que se te quedan pegadas a la piel por insistencia, por repetición o por pura química. Esta pertenece a la tercera categoría.

En el Tijuana sonaba cuando ya llevábamos un rato largo, cuando la conversación empezaba a deshacerse o tal vez ya no existía, y la noche entraba en esa fase en la que todo es más cálido, más fácil, más ruidoso, más descontrolado. 

Desde entonces quedó en mi memoria y en algún cassette perdido, como una postal sonora de aquellos años en ese local mítico de la calle Borrell.

La letra

Nunca fui de aprenderme letras en esas noches. Bastante tenía con mantenerme en pie. Pero hay un verso que se me quedó grabado para siempre: Pobre Juan!

“Poor old Johnnie Ray…”

Y luego, claro, el estribillo, que es imposible no gritar aunque no sepas si estás afinando o invocando algo. Ayer se bailó poco, pero se acabó bailando por algunas de las del lugar. 

La melodía

Tiene ese arranque casi folk, con violines que parecen sacados de una fiesta de pueblo, y de repente estalla en un himno que te empuja sin pedir permiso.

Es una canción que no permite la quietud. Te levanta, te arrastra, te mete dentro de un torbellino de energía que encaja perfectamente con un bar pequeño, una cerveza en la mano y un grupo de amigos que ya no distingue si es jueves, viernes o martes. Y alguna camarera que te pregunta_ "Oye, ¿tú trabajas?"

Cantar

Cantar Come On Eileen es un deporte de riesgo. Empiezas suave, confiado, y cuando llega el “Toora loora toora loo-rye-aye” ya estás entregado.

En el Tijuana era tradición: quien no la cantaba, la bailaba; quien no la bailaba, la gritaba; y quien no hacía nada… estaba en el baño.

La ubicación

No hace falta decir hacia dónde me teletransporta: directamente al Tijuana de Borrell. Y a partir de ayer, un poco al de Olesa de Montserrat

No falla. Un acorde y ya estoy allí, con las luces bajas, el olor a madera y la sensación de que la noche aún podía durar horas. Y volvías a casa con calma, la que daba un control bastante respestable y menos controles que los que ahora te pueden acechar. 

Cameos

Ha salido en mil recopilatorios, anuncios y películas, pero para mí su cameo definitivo es ese: el de mis propias noches en Barcelona.

Ninguna producción la ha usado mejor.

Enlaces / Incrustes

El vídeo oficial tiene ese estilo campero tan suyo: tirantes, camisas remangadas, un aire de cuadrilla irlandesa que parece recién salida de un pueblo donde siempre es domingo.

Pero no es un vídeo para ver: es una canción para escuchar.

Funciona mejor como banda sonora que como pieza visual. Aun así, ahí queda, por si alguien quiere comprobarlo.

Updates

Aquí va la foto de ayer. Histórica la mires como la mires. 




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