26 agosto 2007

No lo haré más

En uno de mis múltiples ocasos como futbolista, dejé mi equipo de toda la vida, el CEFEC (vamos, él me dejó a mi porque desapareció), y me enrolé en Brafa, donde una nueva generación de futbolistas, la mayoría recién salidos del cascarón, se lanzaban a la aventura de la Tercera Regional.


En uno de los primeros partidos de la creo que segunda temporada, el entrenador no pudo asistir y le sustituyó su padre, entrenador de larga trayectoria en equipos infinitamente más serios que el nuestro, y formador de cientos de niños de Nou Barris, entre ellos, el 80% de los allí convocados.


Media parte. Partido más que aceptable. Alguna que otra oasión desaprovechada, entre ellas alguna subida a rematar balones aéreos por mi parte. Había adquirido la (buena, mala o discutible) costumbre de rematar corners sin venir desde atrás, si no que haciendo como si me pusiera a tapar al portero, echarme despues hacia atrás para recibir ese balón que debía ir a parar a la zona cercana al vértice contrario del área pequeña. No llegas con impulso, pero si el desmarque es bueno te permite colocar más que fusilar en el remate de cabeza.


Total, el míster, acostumbrado a las tareas formativas, aprovechó ese descanso para explicarme las ventajas del remate desde atrás. Dicen que rondando los 30 ya pierdes neuronas a mayor o menor velocidad y que eso de aprender está complicado. Traté un par de veces de interrumpirle para tratar de explicarle los motivos de mis movimientos, que estaban pensados, que a veces funcionaban, que ya me sabía lo de entrar desde atrás... Al final, para no alargar mi agobio ni la media parte, logré decirle:


" - Es igual, no lo haré más!!!"


Asentimiento "buen chico" de maestro a alumno, sorpresa y sonrisas en el resto de tropa, y una segunda parte y todos los corners que me suponía podría verme como espectador, entrando desde fuera del área hacia dentro.


PD: Encontaré alguna foto de esos tiempos, la tengo seguro!

4 comentarios:

frattwocat dijo...

Muchas gracias por este post.

Artane dijo...

Debería ser un partido en el que el habitual capitán no estuviese y el habitual entrenador tampoco. Era a domicilio, de eso sí me acuerdo.
Mi sorpresa fue recibir en el momento de la formación de la alineación el brazalete de capitán. Yo nunca había pretendido ejercer tal responsabilidad en un equipo -siempre me ha gustado verlo en otros compañeros, me daba seguridad-, pero el míster ese día decidió por mí.

Minutos de calentamiento:
el míster me reclama. Carles "vine"!, gritó. Y mientras me acercaba a él, corría ya por mi mente qué novatada había cometido.
Digues-li a l'àrbitre que el dorsal 5 d'ells porta les mitges abaixades i el 10 la samarreta per fora. Así que me acerqué al árbitro y se lo comenté. Creo que a esos 5 y 10 no les gustó demasiado.

Anteayer, en el Camp Nou, varios jugadores vestían su camiseta por fuera. Recordé de nuevo al míster y pensé que las formas también cuentan, aunque sea para jugar a fútbol.



Nunca más fui capitán.

Anónimo dijo...

Yo tengo varias para contar, como meterme 3 goles en propia puerta en 20 minutos en el antiguo campo de la Gramanet,con este entrenador es complicado aguantar mas en el campo, por tanto a los 21 minutos a la ducha, o los carajillos a las 7 de la mañana en el campo de Canyelles, con su cigarrito, pero la mejor fue una en este mismo campo cuando, me cometo que no hacia falta que pasará del medio campo, que esperará mas atras y para atacar que no pasará del medio campo, uno como es obediente,no se le ocurre otra cosa que de saque de centro chutar a porteria......., (por cierto, la pelota no llegó), y entonces ocurrio algo inusual en él me alzó el tono de voz....ligeramente y me dijo..¡¡micky¡¡ (x varias veces)...pero que (piiiiiiii)haces, a partir de ese momento no se molestó en darme mas instrucciones......solo gritos.


Como esta le hice varias, los gritos eran varios..(solo en el campo), pero yo sabia que me apreciaba.

y fueron pasando los años, el contacto no era tan habitual,vamos muy esporadico, y en esas que decidi casarme, no es que lo hiciera en secreto pero no habia mucha gente que sepa los pormenores de la celebracion como la hora, la Iglesia,etc, pues bien resulta que un vez acabada la ceremonia y cuando estaba firmando los papeles en la Sacristia, aperece por la puerta de la sacristia a FELICITARME..., y en ese momento, sabia que aparte de apreciarme... me queria, y eso no se olvida.

frattwocat dijo...

Todo un personaje, sin duda. Una de las mejores cosas que me están pasando durante estas últimas semanas es enterarme de éstas y otras anécdotas de don Vittorio, que eran completamente desconocidas para mí, y que me ayudan un poco más si cabe, a darme cuenta de hasta qué punto ha dejado huella en la gente que se ha cruzado en su camino. Ha sido, la suya, una vida que ha valido la pena.