10 septiembre 2006

San Cooperante - Comentario de texto

El viernes dia 8 de septiembre en España se ha decretado el día del cooperante, yo me enteré el día 9 y escribo esto el día 10. El artículo de La Vanguardia me ha parecido muy interesante y digno de reflexión.

Casualidades de la vida, ese mismo día, y yo sin saberlo, nos reunimos la Junta Directiva de ACOES Catalunya, junto con otros veteranos de la Organización e inesperados visitantes desde otros terrenos del país. Gente que se ha pasado 3 años en Honduras, gente que se va la semana que viene durante otro año o durante unos meses, gente que acaba de regresar de allí y que cada verano aprovechas sus vacaciones laborales y formativas para ir, y gente que se escapa cuando sus obligaciones profesionales y familiares se lo permiten ..., y yo, viajante a Honduras dos veces, solo una en tareas de colaboración (no me atrevo a llamarle cooperación), componente de ACOES y Catratxhos, y esperando que algún golpe del destino me permita en algún momento regresar allí. Se lo prometí a unos cuantos jóvenes catrachos de los que me dan esperanza de que allí las cosas pueden cambiar para mejor. No cambieis, catrachos!!!!




El articulo, de Jordi Raich:

A finales de abril de este año, el Consejo de Ministros fijó el 8 de septiembre como día del Cooperante. Semejante despropósito representa la culminación del proceso de beatificación del cooperante, ese Robin Hood moderno que usa el dinero de los ricos para ayudar a los pobres, ese Quijote del siglo XXI que ha sustituido los gigantes de La Mancha por guerras en África y el código de caballería por el credo solidario. La creación del día de San Cooperante permite a la Administración y a las ONG consolidar un nuevo superhéroe social, un modelo alternativo que esgrime la solidaridad para competir con los valores estrella de la narcisista sociedad occidental: belleza, fama y dinero, encarnados por otros superhéroes: actores, supermodelos y futbolistas.

En mis tiempos en la casa de La Vega, barrio pobre de Comayagüela, a la hora del desyuno, haciamos la coña de que éramos parte de una serie de TV llamada "Cooperantes", de esas reality que han hecho con varios trabajos ... Era ese toque irónico que parece surge sobre los "héroes" que vamos por un tiempo al extranjero a "arreglar países". La cooperación es otra historia que no tiene onomástica.

Que nadie se lleve a error. Promocionar la solidaridad y la generosidad es loable y necesario, pero establecer un día del Cooperante para ensalzar su abnegación, recordar a los caídos en combate y convertirlo en la voz de nuestra conciencia es la respuesta equivocada a la pregunta correcta. Hacer del cooperante el icono moral de nuestros días degrada la solidaridad como valor, menosprecia al ciudadano y desvía la atención de las cuestiones importantes.

Que sí; que hay mucho cooperante suelto por nuestras tierras sin necesidad de irse a otras, y sin necesidad que los cataloguen como tales. Y hay mucho cooperante que no lo será nunca por miles de países a los que vaya bajo la bandera de una ONG.

El uso de la solidaridad como abrillantador de imagen no es nuevo, basta comprobar la profusión de celebridades que apadrinan niños, crean fundaciones, donan millones para construir escuelas y, por supuesto, lo proclaman a los cuatro vientos.

La pena es saber todo lo que podrían hacer más, que seguro es mucho, y sin que su mano izquierda supiera lo que ha hecho la derecha. Eso sí que los hace grandes aunque no se enteraran más que su familia y allegados...

Tampoco es novedad el aura de santidad que protege a los cooperantes, a pesar de que entre ellos hay muchos incompetentes al frente de programas de ayuda desastrosos, que sirven a las órdenes de los intereses nacionales de su gobierno, o que dirigen una ONG fantasma.


Shot through the heart
And you're to blame
You give love a bad name

Pero necesitamos creer que aún quedan ocupaciones no guiadas por los beneficios donde se afanan seres altruistas y con principios. Para no decepcionarnos, protegemos a los cooperantes con una coraza de hipocresía colectiva que les coloca más allá del bien y del mal y repele cualquier crítica en aras de objetivos superiores: socorrer al hambriento, dar cobijo al desamparado...
Por supuesto que hay infinidad de cooperantes que realizan una tarea extraordinaria. Pero no son unos santos, sino personas como otra cualquiera, con una ocupación como otra cualquiera. Los cooperantes no son más desprendidos ni menos egoístas, ni tienen ideales más nobles o menos mezquinos que mi quiosquero. Ser cooperante es una profesión tan honrada y tan vil como la de banquero, político o mecánico.

Siempre que me han felicitado o mirado con cara de admiración ante alguna que otra "hazaña" personal, yo pienso en mis amigos de mi Santa Eulalia y pienso: Mérito el suyo que día a día están sacando a sus familias adelante ...

Que la vanidad no nos ciegue. Lo importante no es el cooperante, sino el significado de su existencia, y existe porque los gobiernos de todo el mundo fracasan una y otra vez a la hora de cumplir sus promesas de erradicar la miseria, acabar con las desigualdades o garantizar la salud.

Que bien queda apoyar a los que hacen tareas que debería hacer el Gobierno y se excusa en no hacer.
Ahora se lleva poco el tema, pero que un día piensen también más allá de las altas Instituciones Eclesiásticas y sus mass medias y piensen en las tareas que gente como Cáritas les hace a las instituciones que en teoría deberían estar solucionando las problemáticas sociales a las que esas gentes se dedican.

No es casual que el día del Cooperante coincida con la Declaración del Milenio de la ONU del año 2000, un documento que definió los ocho objetivos de desarrollo, entre los que destacan reducir la pobreza extrema a la mitad y conseguir la enseñanza primaria universal para el 2015. Pero, ¿alguien recuerda que ya en 1977 la Organización Mundial de la Salud adoptó una estrategia para eliminar la pobreza, el analfabetismo y las malas condiciones sanitarias titulada Salud para todos en el año 2000?Sin embargo, el nuevo milenio dio la bienvenida a 3.000 millones de personas (la mitad de la población mundial) viviendo con menos de 1,6 euros al día. Y, ¿alguien duda que en el 2015 haremos otro alegato posponiendo nuestros objetivos al 2030?

Sin duda... ¿Y alguien duda además de lo que vamos a pagar para que salga ese alegato desde unos cuantos sillones de piel, de gente llegada en vuelos regulares desde cincuenta partes del mundo?

Ante semejante panorama, no estaría de más pensar menos en lo buenos que somos y aprender la lección de nuestros fracasos. Quizás así, en lugar de colgarnos medallas, seríamos un poco más críticos y exigentes con nosotros mismos.


Tranquilo! no te pongas nervioso, tranquilo
tranquilo majete en tu sillón
tranquilo majete en tu sillón.


JORDI RAICH, cooperante y autor del libro ´El espejismo humanitario´ (Editorial Debate), www.jordi-raich.com

Es buen momento de plantear objetivos más ambiciosos en mis bastante desatendidas tareas cooperantes.


A Marvin
A Jaime
A Nancy
A Patricio
A Walter
A Sonia
A Yessenia
A Luis
A Rosa
A Pablo
A Junior
A Dennis

...

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